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28/3/2020

¿Puede haber desabastecimientos en las farmacias por el coronavirus?



¿Puede haber desabastecimientos en las farmacias por el coronavirus?


La farmacia es hoy con más razón, la primera referencia y el punto de información al que acude el ciudadano, ya que se desaconseja a la población que se acerque a los centros sanitarios de atención primaria.


Puesto que el contagio por coronavirus viene a través de un contacto directo con las secreciones respiratorias de una persona infectada, que teniendo o no síntomas puede ser igualmente infecciosa, o a través del contacto con superficies contaminadas donde el virus permanece un tiempo determinado, hay que ser extremadamente cauteloso.


Las mascarillas en la farmacia


Al principio de la enfermedad, se desaconsejaba el uso de mascarillas si no se estaba infectado y una de las razones era sin duda evitar el desabastecimiento de dicho material en caso de verdadera necesidad, sobre todo para infectados y para personal sanitario que estaba en contacto directo con el virus.


Lamentablemente, esto no se ha logrado y ha sido debido a la falta de previsión de las autoridades sanitarias a la hora de hacer acopio de éstas, así como de otro tipo de material de protección en los días previos a la llegada de la pandemia a nuestro país. A día de hoy, cualquier tipo de equipo de protección individual -sea del tipo que sea (batas, calzas, guantes y /o mascarillas)- es imposible adquirirlo y es altamente demandado por parte de toda la población, provocando efectivamente un estado de alarma que nos está haciendo vivir situaciones extremas que dejan desprotegidos a la población en general y a la gran mayoría del personal sanitario en el que desde luego debemos incluir al farmacéutico. 


Desde el 2 de marzo las autoridades sanitarias han venido bloqueando el reparto de protección a las farmacias a través de la AEMPS, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad,  obligando a los proveedores de mascarillas y otros materiales de protección individual a abastecer sólo a centros sanitarios, en detrimento de otros establecimientos como la farmacia, que indudablemente forma parte de la cadena de salud, lo que ha dejado tanto al ciudadano de a pie, como a todo el personal de la oficina de farmacia, en una posición muy comprometida frente al COVID-19, ya que se atienden desde la oficina de farmacia  a muchos pacientes con síntomas y fiebre sin ninguna protección , confiando en que se mantenga la distancia de seguridad no siendo así en muchas ocasiones. 


La consecuencia directa de esta decisión ha sido que en las últimas semanas la farmacia se ha quedado desabastecida de este tipo de material de protección, así como de otros como los guantes y de prevención como los geles hidroalcohólicos y derivados como el alcohol. La distribución farmacéutica, mediador entre proveedores y farmacia, ha hecho verdaderos esfuerzos por conseguir material de este tipo, pero se les ha sido requisando según llegaba a aduanas y hasta ahora la farmacia ha podido cubrir su demanda.


Lo que la farmacia ha procurado es cubrir la demanda del paciente, en otros productos incorporando a su inventario importantes cantidades de antipiréticos y analgésicos tipo paracetamol, termómetros e incluso fabricando como producto de formulación magistral los geles hidroalcohólicos cuando consiguen la materia prima dentro de este caos existente.


Stock actual de farmacias ante el Coronavirus


A fecha de hoy las farmacias no cesan en su empeño y continúan buscando opciones para tratar de  conseguir los suficientes geles, termómetros, guantes, mascarillas…, a veces a precios desorbitados, arriesgando su patrimonio personal al tener que transigir con condiciones de pago incomprensibles que obligan a pagos adelantados sin haber recibido la mercancía y  teniendo que hacer compras a proveedores que cambian de forma inesperada las condiciones de compra  sin que ello asegure la llegada y la calidad  del producto a la farmacia. 


El desabastecimiento de material de protección individual y de medicamentos que se utilizan para el tratamiento de esta pandemia  puede llegar y en determinados productos ya  ha llegado a la farmacia y se escapa de lo que el titular de la farmacia puede manejar teniendo que sufrir en su día a día el enfrentarse a su paciente  al que no puede darle soluciones lo que provoca  al consumidor desconcierto, pues  le cuesta entender cómo las instituciones del estado y el Ministerio de Sanidad y en definitiva todos los que integran esta cadena de salud han permitido llegar esta situación,  vertiendo en el farmacéutico su indignación e incertidumbre.


La hidroxiloroquina ante el COVID-19


Además, debemos barajar la posibilidad de sufrir desabastecimientos de otro tipo de productos, como está ocurriendo con la hidroxicloroquina, principio activo que ha demostrado su efectividad contra el covid-19 y que incluso tiene efecto preventivo o protector de esta enfermedad. Este medicamento ya se ha agotado en todo el mundo por lo que habrá que esperar semanas para conseguir un nuevo suministro, ya que el principal suministrador de genéricos del mundo, como es la India  estaba recortando la exportación de medicamentos para proteger sus inventarios. Esto ha llevado al ministerio de Sanidad a retener las unidades disponibles en las cadenas de producción y distribución y así evitar la dispensación irracional de dicho medicamento que se lleva utilizando en España desde hace décadas para combatir la artritis, el lupus y la malaria bajo el nombre comercial de Resochin, Xaban, Dolquine o con su nombre genérico a pesar de que muchos de los laboratorios que trabajan con este principio activo han donado importantes dosis.


La expansión de la enfermedad está siendo rápida, diferencia notable con otros coronavirus y en menos de un mes se ha convertido en epidemia (frente a 3 o 4 meses del SARS), por lo que la labor asistencial del farmacéutico comunitario desde la oficina de farmacia es sumamente importante y supone:


Informar sobre cuestiones fundamentales de la enfermedad a la población especialmente a grupos de riesgo que por ser su farmacéutico de confianza tienen perfectamente identificadas: personas de edad avanzada y pacientes con comorbilidades, incluyendo inmunodeprimidos.


Profundizar con el paciente desde el mostrador y con cartelería en las medidas de prevención de la trasmisión y fomentar prácticas que eviten el contagio y divulgar información veraz entre los pacientes.


Y contribuir a la detección precoz de posibles casos de infección derivando al paciente al centro sanitario más cercano funcionando como farmacéuticos “centinelas” al desarrollar desde el mostrador una intensa vigilancia epidemiológica.


Es importante saber ver y valorar el papel de las más de 22.000 farmacias en España, que ofrecen amplios horarios, y están ubicados en diferentes rincones de España para ofrecer una amplia cercanía a los pacientes, que acuden a ser atendidos cada día (más de dos millones de ciudadanos diariamente), constituyendo una red fundamental dentro de la cadena de salud y que siguen prestando sus servicios asumiendo un alto riesgo de contagio aún en situaciones extremas como esta.


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