Asefarma, la asesoría de farmacias líder en nuestro país (https://www.asefarma.com) ha podido observar que las farmacias en autonomías como Castilla-La Mancha o Cataluña, han visto cómo en los últimos meses su futuro se veía teñido de oscuro debido a los impagos y a las dificultades económicas que, irremediablemente, están padeciendo debido a la crisis y a la caducidad de los modelos actuales. Dificultades que se agravan en todo el país, sobre todo, por la ausencia de pactos estables entre Administración, Colegios y entidades financieras, por los impagos y sobre todo por la incertidumbre a la que se enfrentan nuestras farmacias al no saber cuál es el devenir del sector.

En poco tiempo, las empresas distribuidoras en España (las cooperativas farmacéuticas de distribución) se han convertido en el punto de apoyo que las farmacias precisan en estos momentos, al ofrecerles servicios como líneas de crédito o aplazamientos de pago de hasta 90 días. A día de hoy, este tipo de facilidades constituyen para la farmacia soplos de aire fresco y un voto de confianza para la continuidad del servicio que los farmacéuticos proporcionan a la sociedad en general. Sin embargo, tal y como han declarado en los últimos meses entidades como COFARES o HEFAME, han de ser tomadas como medidas excepcionales para el sector de la distribución, ya que de alargarse, podrían llegar a colapsar el sistema.

Como explica García-Mauriño, Presidente de Asefarma, “el sistema cooperativo español siempre ha actuado como un dique contra las pretensiones liberalizadoras de la gran distribución y de las cadenas extranjeras de farmacia, en las que el capital farmacéutico no supone la nota dominante de las compañías distribuidoras”. Sin embargo, y en un tiempo en el que los bancos no prestan y existen problemas de impago para las recetas, “es la distribución farmacéutica (sobre todo la cooperativa) la que mediante aplazamientos de pago, líneas de crédito y otras facilidades, está sosteniendo parte del sistema”.

Sistema farmacéutico y gestión dinámica. Además, no hay que olvidarse de “la ayuda que entidades como Asefarma prestan a las farmacias”. Como afirma Carlos García-Mauriño, “las farmacias tienen un gran potencial para mejorar sus resultados pero para ello es importante hacer una gestión dinámica de la propia farmacia, en la gestión de compras, stocks, o la aplicación del marketing”. Algo de lo que Asefarma es consciente y como asesoría de gestión dinámica, “está apoyando a las farmacias en todas esas áreas para que mejoren su rentabilidad”, explica.

Nacido a finales del siglo XIX y principios del XX, el cooperativismo farmacéutico surgió como consecuencia de los problemas planteados ante la industrialización de los medicamentos y ante los continuos ataques de intermediarios ajenos a la profesión farmacéutica.

Tras una época “de cierta bonanza” en que “muchas farmacias estaban dispuestas a cambiar de almacén para ahorrarse unos céntimos de euro” – explica Carlos García-Mauriño, el valor del sistema de distribución cooperativo en nuestro país vuelve a estar en alza, por la importancia de la labor que desempeñan en la mayoría de las boticas de nuestro país. Modelo mediterráneo o modelo solidario.

“Hemos de tener claro – continúa García-Mauriño – que una de las consecuencias de la actual crisis económica debe ser el necesario reforzamiento de los vínculos del tándem farmacia-distribución”, un hecho de suma importancia para el futuro modelo mediterráneo de farmacia, el llamado modelo de distribución solidario, así como de la gestión dinámica, que proporciona al farmacéutico el grado de innovación y crecimiento que en épocas de crisis necesita el sector.

No cabe duda de que el futuro de nuestras farmacias pasa por atender los cambios que impongan los nuevos modelos aún por llegar, por aplicarlos a la práctica de nuestros profesionales y por apoyar el sistema cooperativo de distribución farmacéutica por cuanto éste, en épocas de crisis como la que estamos padeciendo, suponen la clave para afrontar los retos que desafían a la Sanidad española.