La Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, establece que, entre los medicamentos legalmente reconocidos, además de los medicamentos de uso humano y veterinario de elaboración industrial, se encuentran también las fórmulas magistrales y los preparados oficinales.

A efectos de esta Ley, en su artículo 8, se definen ambos tipos de medicamentos como:

«Fórmula magistral»: el medicamento destinado a un paciente individualizado, preparado por un farmacéutico o bajo su dirección, para cumplimentar expresamente una prescripción facultativa detallada de los principios activos que incluye, según las normas de correcta elaboración y control de calidad establecidas al efecto, dispensado en oficina de farmacia o servicio farmacéutico y con la debida información al usuario en los términos también previstos en esta Ley.

«Preparado oficinal»: aquel medicamento elaborado según las normas de correcta elaboración y control de calidad establecidas al efecto y garantizado por un farmacéutico o bajo su dirección, dispensado en oficina de farmacia o servicio farmacéutico, enumerado y descrito por el Formulario Nacional, destinado a su entrega directa a los enfermos a los que abastece dicha farmacia o servicio farmacéutico.

¿Cuál es la diferencia entre ambos?

Según estas definiciones, vemos que la diferencia entre fórmula magistral y preparado oficinal radica en que la fórmula magistral requiere de una prescripción médica para su elaboración y dispensación, mientras que el preparado oficinal se utiliza para tratamientos de síntomas menores, que no requieren de receta médica o prescripción.

La publicación del formulario Nacional se trata del libro oficial que contiene en forma de monografía, los preparados oficinales reconocidos como medicamentos, sus categorías, indicaciones y materias primas que intervienen en su composición o elaboración, así como las normas de su correcta preparación y control. Como ejemplo de preparado oficinal se pueden citar el aceite alcanforado, el aceite salicilado con alcohol y sin alcohol, la solución acuosa al 0,1% de clorhexidina, la solución de Povidona iodada, pomada alcanforada, solución al 0,1% de sulfato de cobre, polvos pédicos, pomada de bálsamo de Perú, solución al 0,1% de sulfato de zinc, etc.

El Formulario Nacional recoge también algunas fórmulas magistrales por su frecuencia elevada de uso y utilidad. Estas fórmulas magistrales son denominadas fórmulas magistrales tipificadas y como ejemplo de ellas podemos nombrar también algunas como la solución de acetato de aluminio, la crema de Eritromicina, el gel anestésico de lidocaína, la solución oral de hidrocloruro de morfina, la crema de hidrocortisona, la solución al 2% de Nitrato de plata, gotas óticas de ácido acético, Lidocaína viscosa, jarabe de Ipecacuana, etc.

¿Quién puede preparar las fórmulas magistrales y preparados oficinales?

La elaboración de fórmulas magistrales y preparados oficinales se puede llevar a cabo, en los servicios de farmacia y oficinas de farmacia legalmente establecidas. La legislación vigente otorga también la responsabilidad al farmacéutico, sobre todas las preparaciones elaboradas en su oficina de farmacia o en los servicios de farmacia de hospital, que se encuentren a su cargo.

En cuanto a la dispensación de las fórmulas magistrales, se puede realizar en todas las oficinas de farmacia, ya se hayan elaborado por ellas mismas o por otra oficina de farmacia con autorización para formulación a terceros.