Historia de la farmacia: primeras farmacias

El oficio de farmacéutico se remonta a los inicios de la historia. Los farmacéuticos eran como sanadores o curanderos. Y la de médico y farmacéutico constituían una única profesión. Aunque es imposible saber quién fue el primer farmacéutico de la historia, ya que cada cultura tenía el suyo propio, existen figuras como Hipócrates o Galeno que son considerados los primeros médicos-farmacéuticos.

La oficina de farmacia cobra una especial importancia desde los inicios como centro neurálgico. Donde se empezó a trabajar con morteros, balanzas y peso para realizar medicamentos. Y donde luego se incorporó una máquina registradora.

Primera farmacia moderna

Pero, ¿cuándo apareció la primera farmacia como tal? No fue hasta 1221 en Italia. Allí los frailes dominicos crean en el convento de Santa María Novella, en Florencia. Y es el primer espacio físico donde se realizaban las primeras prácticas de farmacia. Ahí, a base de hierbas y plantas se formulaban ungüentos y medicinas utilizadas por los médicos del convento para uso propio. Fue gracias a sus famosas fórmulas como Acqua della Regina, Olio da bagno o Acqua di lavanda, lo que les permitió abrir la farmacia al público.

En España, no fue hasta 1415 cuando en Llívia, un pequeño pueblo de Gerona se crea la primera farmacia. En este caso, abierta al público desde el principio. Ahí es donde la familia Esteve regentó el negocio durante 23 generaciones. Fue entonces cuando se cedió al ayuntamiento. Y actualmente es un museo que se puede visitar.

Centrándonos en Madrid, la primera farmacia fue el comercio más antiguo de la capital, y data de hace 400 años. Fue creada por un alquimista veneciano que trabajaba para Felipe II. Y la situó en la calle Sacramento donde además se transformaban metales en oro y plata por petición del rey.

No fue hasta el siglo XVIII cuando Felipe V le concedió al local el escudo del reino y el nombre de “Reina madre”, por su mujer, la reina Isabel, de la que se dice que no se fiaba de los médicos y farmacéuticos de palacio por miedo a ser envenenada ella o sus hijos. De ahí que acudiera a los boticarios de la farmacia que llevaba su nombre. Actualmente es una farmacia con expectativa de futuro museo. Y que conserva reliquias como “polvo de extracto de momia” para combatir la gangrena, o recetarios antiguos.

En la historia de la farmacia, ¿qué diferencia hay entre una farmacia antigua y moderna?

El tema de abordar las diferencias entre una farmacia antigua y una moderna supone un largo recorrido a lo largo de la historia. En un principio la farmacia era un sencillo establecimiento de madera donde solo se despachaban fórmulas realizadas en la rebotica por el farmacéutico. A lo largo de la historia la farmacia ha ido convirtiéndose en locales. En ellos están expuestos los medicamentos de distintos laboratorios y productos de parafarmacia. Y se aconseja y se realizan acciones para promoción de la salud. Además, con la digitalización, las farmacias empiezan a formar parte de internet, como escaparate para presentarse e incluso realizar ventas de parafarmacia.

Toda esta evolución no resta al objetivo intrínseco del farmacéutico que es cuidar de la salud del paciente.

¿Cuál fue el primer fármaco desarrollado?

El fármaco más antiguo es el etopóxido. Proviene de una planta (Podophyllum pelltatum) y fue descubierta por Plinio el Viejo, escritor y jurista romano del siglo I que la utilizaba para el tratamiento de verrugas genitales.

Hablando del primer fármaco industrial, fue desarrollado y comercializado en Alemania por Bayer. Se trata de la Acetofenidina, bajo el nombre de Phenacetin. Un análgesico del que luego derivó el paracetamol.

 

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