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16/4/2020

Situación de las mascarillas en las farmacias



“Las mascarillas están agotadas” era una de las frases más repetidas en las últimas semanas en las oficinas de farmacia debido a su desabastecimiento en este estado de alarma por la crisis del coronavirus en España y, en parte también, como ocurría en algunas comunidades autónomas como Aragón, porque las boticas tenían restringida su venta y sólo se permitía para pacientes que la tuvieran registrada en su receta electrónica. 


¿Por qué no hay mascarillas en las farmacias?

 

El desabastecimiento de mascarillas por parte de los proveedores habituales  se ha debido, en parte, a las  intervenciones gubernamentales que han provocado en muchos casos el retraso en la llegada de los pedidos, el excesivo celo en el  control de aduanas y la alta demanda  ha provocado que la farmacia se encuentre con precios de compra excesivamente elevados tanto si lo adquieren al  laboratorio que la suministra  como a distribuidores que intermedian en la transacción, provocando que el PVP sea muy diferente a los que solía haber para las mascarillas hace unos meses, llegando en algunas farmacias a tener que ofrecérselas prácticamente a sus pacientes a precios desorbitados con tal de ofrecer este tipo de productos de primera necesidad, precios que incomodan tanto al cliente como al titular de farmacia. También, como efecto colateral, afloran nuevos proveedores que buscan su oportunidad, generándose con ello un mercado paralelo proveniente de sectores ajenos a la farmacia, algunos porque se reinventan para salvar esta crisis también económica y otros porque aprovechan la situación de debilidad sanitaria en la que se encuentra el mundo entero. Tampoco ayuda la información dispar y nada clara por parte de las autoridades para ofrecer un surtido alternativo con el que cubrir la demanda, que en la mayor parte de las ocasiones carece de certificación.

 

La desinformación, como decíamos, y la situación de los puertos internacionales tampoco ha ayudado a poder aportar un abastecimiento correcto en tiempo y forma de mascarillas, pues prácticamente el 90% de la producción de las mismas se produce en China y este país al ser el primer afectado por la crisis del coronavirus, tuvo en su día que paralizar todas sus fábricas. A consecuencia de ello, se paralizó el mercado internacional, al que se añade ahora el gran colapso en el que se encuentra la exportación desde el aeropuerto de Pekín o el puerto de Shangai, donde se acumulan millones de contenedores pendientes de poder sacar el material hacia Occidente, sin poder concretar una fecha de entrega.


De modo , prácticamente desde mediados de febrero, poder predecir, controlar y conseguir  un correcto stock de mascarillas en base a la demanda ha sido una incógnita, sujeta a muchas circunstancias y ajena totalmente a la correcta capacidad de gestión del titular, más fruto del azar y de la capacidad económica del mismo, quien además se ha visto obligado a pagar por adelantado pedidos que nunca llegaban a la farmacia, poniendo con ello en riesgo su capacidad financiera  y la imagen de su establecimiento al no poder ofrecer  un suficiente abastecimiento de mascarillas a su paciente.



Desconfinamiento y regreso escalonado a los trabajos


Una de las principales medidas que se recomiendan desde el Ministerio de Sanidad es la del lavado frecuente de manos y la colocación de mascarillas y guantes a la hora de utilizar el transporte público o entrar en establecimientos comerciales. No debemos olvidar qué tipo de características mínimas deben tener estas mascarillas, sabiendo que la más adecuada es la FFp2 porque protege de infecciones externas y evita que se disemine el contagio si quien porta la mascarilla estuviera infectado, aunque lo mínimo exigido es portar una mascarilla de tela o quirúrgica que evite esto último. 


Este hecho ha provocado que las farmacias se ofrezcan para vehiculizar la distribución correcta de este tipo de material de protección y desde organismos como el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) se propongan medidas para manejar una correcta distribución de este material a la población a través de la tarjeta sanitaria, sin margen para las farmacias y al precio intervenido que establezca el Gobierno. Además, el Consejo ha denunciado en más de una ocasión las prácticas especulativas de las que están siendo víctimas las farmacias.


El objetivo de estas organizaciones, así como de todo el sector de las oficinas de farmacia es frenar, de alguna manera, la especulación de este tipo de productos por parte de proveedores ajenos al canal de la farmacia. 


Precio controlado y receta electrónica


Además, este ofrecimiento, con precio controlado y registrado a través de la receta electrónica, posibilitará una correcta distribución de las mascarillas a los pacientes a través de las farmacias, de manera que no se dé la compra masiva de este tipo de productos por un único usuario, facilitando, además, una distribución proporcionada entre toda la población. 


Los objetivos de esta medida serían, entre otros, evitar la falsificación, intervenir el precio, impedir la especulación y el nacimiento de un mercado ilegal paralelo y, en consecuencia, acabar con el desabastecimiento de mascarillas en las farmacias. Algo que a lo largo de esta crisis por el coronavirus (COVID-19) que aún no ha acabado se ha visto que es, cada día, más que necesario.


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