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13/7/2018

Diferencias entre biosimilares y genéricos



Todos hemos tomado medicamentos para curar alguna de nuestras enfermedades o para preservar el buen estado de nuestra salud. Desde muy pequeñitos nos han puesto vacunas (medicamentos biológicos) y también nos tomamos de vez en cuando genéricos para mitigar algunas dolencias como el dolor de cabeza o de garganta. 


Los medicamentos están presentes en la vida de todos y si no fuera por ellos, la esperanza de vida de todos nosotros sería mucho más baja. ¿Es lo mismo un medicamento biológico que un biosimilar? ¿Es igual un medicamento genérico que uno de marca? 


Genéricos, biosimilares e intercambiabilidad


De la misma manera que los medicamentos genéricos aparecieron a partir de los fármacos de marca, los biosimilares, han surgido a partir de los biológicos aunque no se puede hacer un paralelismo tan completo por lo que a continuación te exponemos las principales razones.


Los medicamentos genéricos tienen la misma composición cualitativa y cuantitativa en lo que a principio activo del medicamento se refiere. Además, la bioequivalencia con el medicamento de referencia tiene que ser demostrada. 


Por otro lado, los biosimilares tienen que cumplir con tres requisitos esenciales: tienen que presentar la misma eficacia, seguridad y calidad que el medicamento biológico original. Sin embargo, al no tratarse de un compuesto de síntesis química, nunca podrá ser igual en cuanto a su estructura; es imposible que sea idéntica. 


Finalmente, la característica más importante que diferencia a un biosimilar y un genérico se centra en la intercambiabilidad. ¿Es posible en ambos casos? En el caso de los medicamentos de síntesis química, estamos muy acostumbrados a que en la práctica médica, en las prescripciones, los especialistas sustituyan unos por otros ya que tienen tanto el principio activo como la estructura completamente idénticas. Sin embargo, en el caso de los biosimilares, no es una tarea tan sencilla, de hecho es un debate que se mantiene continuamente abierto y del que hay muchas visiones distintas. A modo de síntesis, podemos señalar que como los biológicos tienen una naturaleza única, la copia nunca será idéntica. 


De todas formas, no se puede negar la “intercambialidad de forma total” porque dependiendo del caso clínico de cada persona  se podrá comenzar su tratamiento con un biológico y luego continuar con un biosimilar o comenzar con un biosimilar y continuar con otro distinto más adelante. Eso sí, en este caso también tendría que ser biosimilar. El paso contrario no se podría dar mientras que el caso de los medicamentos de marca y los genéricos se puede hacer indistintamente. 


¿Por qué se incide tanto en el uso de los biosimilares? Porque el coste respecto al producto original es muy significativo de tal manera que permite a muchos más pacientes poder acceder a él. 


Los medicamentos biosimilares en España


El tiempo y el gasto farmacéutico que se invierte a la hora de desarrollar un biosimilar es muchísimo más elevado que el de un genérico por lo que la entrada en España todavía va muy despacio. Aun así, la Unión Europea ha sido pionera en la regulación de los biosimilares convirtiéndose así en una oportunidad excepcional para controlar el gasto sanitario, contribuir a la sostenibilidad y eficiencia de los sistemas de salud.  


Vamos poquito a poco pero el farmacéutico no debe relajarse sobre este asunto. Hablamos incluso del farmacéutico comunitario quien jugará un papel más grande en biológicos y biosimilares de lo que se piensa. Hagamos inventario de las tareas pendientes porque… ¡es momento de formarse!  


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