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3/4/2020

Buenas prácticas en la oficina de farmacia



La Responsabilidad Social Corporativa o Responsabilidad Social Empresarial (RSC o RSE) es una disciplina que trata de establecer y preservar las buenas prácticas en las empresas y trabaja en el plano de la conciliación, el respeto al medio ambiente o la solidaridad. 


También la farmacia puede desarrollar buenas prácticas en este sentido, tratando de implantar acciones e iniciativas que fomenten el buen trabajo en equipo, el cuidado y el respeto medioambiental o que con sus acciones sea solidaria aportando su granito de arena al resto de la sociedad. Más allá del consejo profesional a los pacientes y de la labor sanitaria que cada día ejercen sobre la población. 


Al ser un tema que incide de una manera muy positiva en la buena marcha de la oficina de farmacia y lo que ésta aporta a la sociedad, ya en 2013 el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) publicó un documento en el que se recogen las buenas prácticas que pueden realizarse en la farmacia, así como las buenas prácticas generales recomendadas. Unas acciones también basadas en los preceptos en los que se han estado trabajando desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Farmacéutica Internacional (FIP), con el objetivo de definir el papel y las funciones de los farmacéuticos de cara a sus pacientes y el impacto que estas tiene en el resto de la sociedad. 


Buenas prácticas definidas como comportamiento adecuado en la farmacia


Tal y como se define en el documento del CGCOF, como buenas prácticas se consideran aquellas “orientaciones o recomendaciones para la práctica profesional, generalmente de mínimos, que deberían cumplirse para que una determinada actividad o ejercicio profesional pueda considerarse adecuado”.


Dichas orientaciones pueden también verse recogidas en los protocolos internos que la farmacia desarrolle, con el objetivo de compartir con el resto del equipo cómo deben actuar en torno a la atención al paciente, a la conservación de medicamentos o a la gestión de residuos, por ejemplo. 


Buenas prácticas medioambientales


Son aquellas prácticas que pasan por la correcta gestión de residuos y la adecuación de una manera óptima todos los espacios de la farmacia con el objetivo de optimizar la competitividad de la misma. Pero, aún más, intentan establecer las pautas para:


- Reducir el consumo y el coste de recursos (agua, luz, energía…)

- Disminuir la cantidad de residuos

- Reducir la emisión de vertidos a la atmósfera, ruidos y vertidos de gas


Buenas prácticas de conservación


Los protocolos internos de la farmacia también pueden contemplar la correcta conservación de los medicamentos y los productos sanitarios que posee la farmacia. 


En este sentido, las buenas prácticas de la farmacia pasan por optimizar el mantenimiento de sus existencias, contar con las instalaciones adecuadas y conservarlas, establecer procedimientos de retirada de los medicamentos y gestionar sus caducidades, así como establecer determinadas estrategias y planes de contingencia en caso de desabastecimiento o situaciones de emergencia.


Buenas prácticas de atención al paciente


Por la importante labor que ejerce la farmacia sobre la sociedad y por ser el primer punto de acceso a personal sanitario, ésta deberá contemplar una serie de buenas prácticas de cara a la atención al paciente, que pasan por:


- Establecer una sistemática de trabajo que quede reflejada en protocolos internos y que permitan tanto al titular como al resto del equipo, conocer los puntos a seguir en el día a día.

- Registrar un mínimo de información sobre el paciente y los tratamientos disponibles, con el objetivo de mejorar la adherencia de los tratamientos de los pacientes, estableciendo determinadas herramientas, entre otras los Sistemas Personalizados de Dosificación.

- Registrar los tratamientos farmacológicos de los pacientes con el fin de maximizar los beneficios y minimizar los riesgos inherentes al empleo de 

- Contar con acceso a bases de datos de medicamentos, listados proporcionados por las autoridades, libros de referencia sobre interacciones, reacciones adversas, formas galénicas, formulación magistral, toxicología, farmacología, guías de tratamiento, revistas científicas, legislación aplicable, etc.

- Contar con acceso a los datos farmacoterapéuticos de los pacientes.


En definitiva, buenas prácticas que ayudarán a optimizar la actividad que se desarrolla cada día en la oficina de farmacia, a hacerla más competitiva, así como a aportar su granito de arena al resto de la comunidad.


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