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26/2/2019

Contabilidad en la oficina de farmacia: aspectos básicos



Contabilidad en la oficina de farmacia: aspectos básicos


La contabilidad es la herramienta necesaria para conocer la situación económica y financiera, y obtener una imagen fiel de la empresa.


La contabilidad de la oficina de farmacia se lleva a cabo a través del principio de devengo, por lo que los asientos contables de la farmacia, estarán registrados por fecha de factura y nunca por fecha de pago, siguiendo un orden cronológico y aplicando todos los parámetros necesarios que establece la regulación. El registro de la contabilidad se basa en la doble partida, donde estarán el debe y el haber. En el debe estarán las cuentas contables que sean gasto para la farmacia mientras que en el haber estarán las cuentas de ingresos. 


Las cuentas contables se dividen en subcuentas, que es donde se registran cada uno de los movimientos contables que se realizan. Por ejemplo, la subcuenta de compras seria la 600 y la de ventas la 700.

Para poder tener una cuenta de explotación de la farmacia necesitamos contabilizar los ingresos de la farmacia y le descontaremos los gastos. Para calcularla tenemos que tener en cuenta:


Por un lado, los gastos de la farmacia, en este caso serían: la compra de mercaderías, servicios, inmovilizado, suministros, seguros, alquiler, comisiones, intereses, préstamos, nóminas, seguros sociales… Cada una de estas partidas tiene asignada una cuenta contable. 


Y por otro lado, los ingresos de la farmacia, en los cuales hay que tener en cuenta tanto la venta libre como la venta de recetas que proporciona el Colegio de Farmacéuticos.


Al elaborar la contabilidad obtenemos el balance de situación, que es un informe que nos muestra la situación económica y financiera de la farmacia en un momento concreto en el tiempo. Este balance nos informa de manera separada del activo, pasivo y patrimonio neto de la oficina de farmacia.


El activo en la contabilidad de la farmacia


El activo son todos los bienes y derechos de la farmacia. Dentro del activo existe, activo corriente y no corriente. El activo corriente son aquellos bienes y derechos que permanecen en la empresa menos de un año, aquí nos encontramos con las existencias. Y el activo no corriente es aquel donde los bienes y derechos permanecen en la empresa mas de un año, como puede ser el mobiliario, equipos informáticos.


El patrimonio neto son los elementos que constituyen la financiación propia de la oficina de farmacia, por ejemplo, los préstamos.


El pasivo en la contabilidad de la farmacia


El pasivo son las deudas y obligaciones de la oficina de farmacia. Existe pasivo corriente y no corriente. El corriente corresponde a las deudas y obligaciones a corto plazo, como puede ser los seguros sociales. Y el no corriente serían las deudas y obligaciones a largo plazo, que suelen ser deudas financieras.


Mediante la contabilidad de la oficina de farmacia podemos detectar ciertos problemas que puedan llegar a solventarse: si el margen bruto es adecuado, si los gastos de personal pueden estar disparados, la liquidez de la farmacia… En Asefarma al ser una asesoría especializada en farmacias, tenemos la ventaja de poder comparar con otras farmacias, y así ayudar a buscar el máximo beneficio.


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